Shaggy's Room

Shaggy's Room

jueves, 21 de junio de 2012

Parecía una noche tranquila


La noche estaba despejada y corría una suave brisa veraniega, ya habían terminado los exámenes finales y tocaba noche de chicos. Salir, beber, el rollo de siempre vamos. Todo estaba lleno a rebosar, el aforo máximo de los locales sobrepasado en límites insospechados, aun así, conseguimos entrar en un local pero apenas avanzamos unos metros, asique nos quedamos ahí parados bailando.

De repente me fije en una chica, era la única pelirroja de toda la discoteca asique la miré había que sortear un camino de obstáculos de más de 20 personas para verle los ojos y aun así, no nos perdimos de vista ni un instante. Me armé de valor y me puse a sortear cubatas, cigarrillos y parejas magreándose hasta llegar a su lado.

Le sonreí y ella se giró a hablar con un amigo suyo, pero yo no me iba a dar por rendido tan fácilmente, no estaba por la labor. Deslice mis manos entre sus delicado brazo y su cadera y la gire firmemente con un movimiento seco y se precipita con sus manos sobre mi pecho. Al parecer esa situación llevo a que sus mejillas se tornaran de un rojizo a juego con su pelo.

Con lentitud y sabiendo lo que hacía la agarre por la cintura y comencé a balancearme de un lado a otro hasta que toda su cara tomo un color rojizo. De repente la música lenta desapareció y cambio junto a mis movimientos, era hora de comenzar.

La separo de mi durante un segundo alejándola de mi sin soltarle la mano y la atraigo de nuevo pero no la abrazo sino que la coloco al otro lado. Amago otro estirón para disimular un salto casi imperceptible que hizo que nuestras narices se rozasen sin dejar huella del contacto. No la iba a volver a separar y no iba a dejar que ella se separase, asique pegue su cintura a la mía y bailamos en un metro cuadrado, la música estaba ralentizada pero aun así bailamos rápidos y fugaces, efímeros como los chupitos que hacia escasos segundos yacían sobre la barra. Y nuestra temperatura subió como si nos los hubiésemos bebido nosotros.

Le coloco las manos detrás de mí nuca como si quisiera que me besara, y antes de que te diera cuenta de lo que sucedía, nos encontrábamos en medio de la discoteca horizontales, como los protagonistas de Dirty Dancing…

Ella cerró los ojos al ver que mis labios se aproximaban cada vez más hacia ella y con un sutil susurro a sus boca le dije “lo siento, pero ha terminado la canción, gracias por este baile"… Y desaparecí entre la multitud.

Recobró de nuevo el color natural de su cara y comenzó a ser consciente de lo que había pasado unos labios se cuelan entre su cobrizo peli y solamente le dije “te veo fuera”.

¿Saldrá y comprobará si ese sueño es real? ¿O se quedará en la discoteca soñando para siempre con ese momento irrepetible?

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