La noche estaba despejada y corría una suave brisa
veraniega, ya habían terminado los exámenes finales y tocaba noche de chicos.
Salir, beber, el rollo de siempre vamos. Todo estaba lleno a rebosar, el aforo
máximo de los locales sobrepasado en límites insospechados, aun así,
conseguimos entrar en un local pero apenas avanzamos unos metros, asique nos
quedamos ahí parados bailando.
De repente me fije en una chica, era la única pelirroja de
toda la discoteca asique la miré había que sortear un camino de obstáculos de
más de 20 personas para verle los ojos y aun así, no nos perdimos de vista ni
un instante. Me armé de valor y me puse a sortear cubatas, cigarrillos y parejas
magreándose hasta llegar a su lado.
Le sonreí y ella se giró a hablar con un amigo suyo, pero yo
no me iba a dar por rendido tan fácilmente, no estaba por la labor. Deslice mis
manos entre sus delicado brazo y su cadera y la gire firmemente con un
movimiento seco y se precipita con sus manos sobre mi pecho. Al parecer esa situación
llevo a que sus mejillas se tornaran de un rojizo a juego con su pelo.
Con lentitud y sabiendo lo que hacía la agarre por la
cintura y comencé a balancearme de un lado a otro hasta que toda su cara tomo
un color rojizo. De repente la música lenta desapareció y cambio junto a mis
movimientos, era hora de comenzar.
La separo de mi durante un segundo alejándola de mi sin
soltarle la mano y la atraigo de nuevo pero no la abrazo sino que la coloco al
otro lado. Amago otro estirón para disimular un salto casi imperceptible que
hizo que nuestras narices se rozasen sin dejar huella del contacto. No la iba a
volver a separar y no iba a dejar que ella se separase, asique pegue su cintura
a la mía y bailamos en un metro cuadrado, la música estaba ralentizada pero aun
así bailamos rápidos y fugaces, efímeros como los chupitos que hacia escasos
segundos yacían sobre la barra. Y nuestra temperatura subió como si nos los hubiésemos
bebido nosotros.
Le coloco las manos detrás de mí nuca como si quisiera que
me besara, y antes de que te diera cuenta de lo que sucedía, nos encontrábamos en
medio de la discoteca horizontales, como los protagonistas de Dirty Dancing…
Ella cerró los ojos al ver que mis labios se aproximaban
cada vez más hacia ella y con un sutil susurro a sus boca le dije “lo siento, pero ha
terminado la canción, gracias por este baile"… Y desaparecí entre la
multitud.
Recobró de nuevo el color natural de su cara y comenzó a ser consciente
de lo que había pasado unos labios se cuelan entre su cobrizo peli y solamente
le dije “te veo fuera”.
¿Saldrá y comprobará si ese sueño es real? ¿O se quedará en la discoteca
soñando para siempre con ese momento irrepetible?
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