Shaggy's Room

Shaggy's Room

sábado, 31 de marzo de 2012

Un nuevo comienzo


No había más de quince sillas en el prado cuando ella salió detrás de uno de los miles de almendros que nos guardaban del resto del mundo. Su paso era firme y grácil, como si saltase de pétalo en pétalo de los muchos que los almendros habían formado para ella.


El césped era de un verde intenso que se iba apagando conforme ella lo pisaba. Apenas se podía ver el cielo a través de las ramas de los arboles porque cada hueco que había lo llenaban los rayos del Sol. Entonces el piano empezó a tocar su melodía y los pocos asistentes se giraron para admirar la , mientras cada nota que llegaba a mis oídos precipitaba más su sonrisa hasta la mía.


Pestañee un segundo más de la cuenta y ya estaba a mi lado, solo una cortina de pétalos blancos nos separaban, y allí estaba yo, con mi impecable traje azul tembloroso. Me cogió de la mano firmemente y emitió una carcajada silenciosa, solo eso, pero para mí fue suficiente.



viernes, 30 de marzo de 2012

Un sueño de estar por casa

La luna brillaba con recelo en el cielo rodeada de un millar de estrellas iluminando el centro del claro. En el centro solo había un mantel de tela a cuadros rojos que sujetaba un par de cervezas y una bolsa con hamburguesas caseras y unos helados. 


Cogí una de las cervezas y la abrí con un sonoro "chist" y la probé. Aún estaba fresquita y noté como se deslizaba de una forma casi imperceptible por mi garganta. Miré al cielo y vi dos estrellas fugaces que se cruzaron a la derecha de la luna. Rápidamente cerré los ojos y me apresuré a pedir un deseo... "que su deseo se cumpla" desee con vehemencia. Cuando abrí los ojos no hay rastro alguno de aquellas estrellas. Inmediatamente cuando pensaba que las estrellas habían pasado de nosotros y no cumpliría mi deseo un nudo apareció en mi estomago y me subió hasta la garganta.


 Actuando por impulso casi como un acto reflejo me giré hacia ella y la besé como nunca jamás habría imaginado que fuera posible besar. Sus labios eran el perfecto engranaje para los míos, se movían silenciosamente recorriendo cada rincón de mi corazón como un vendaval. Estaban fríos y húmedos pero aun así desprendían calor. Podría narrar cada segundo de las muchas horas que estuvimos unidos por nuestros labios, pero ella me dijo que fueron los mejores segundos de su vida.


Retrocedí sutilmente aún embriagado por su perfume y me quede pasmado mirando cada curva de su cuerpo, cada arruguita que le salía al sonreír. De repente ruborizada me preguntó que si quería saber que le pidió a las estrellas. Le dije que si me lo contaba no se cumpliría nunca. Ella esbozo una hermosa sonrisa y dijo escondiéndose en su melena que ya se había cumplido cuando le besé. Así descubrí que ella verdaderamente deseaba mis besos, y fue entonces cuando comprendí que la cama me llamaba, pues me había quedado dormido en el sofá esperando a que ella volviera.

Rock & Roll


Es un desierto de tambores, de redobles y platillos saltarines, de voces ahogadas en gritos de libertad. Ritmos frenéticos bombean los corazones, y baladas acaban con calman la base hasta apagar sus vidas. Dunas de movimientos impertérritos guiados por la acción del viento hasta un nuevo lugar.
Todo caminante se deja llevar por sus sensaciones, sueños de tormentas de sombra donde esconderse un tiempo, delirios de grandeza hacen uso de nuestra locura y dan rienda suelta a nuestra imaginación que nos lleva a imaginar un oasis cuyo lago sepulta el canto de una bella sirena.
Pero al final del camino, solo se recuerda quien no callo en arenas de batutas ni se cobijo en falsas sombras de bombos martilleantes. Perduran las Dunas más que los caídos, Los lujuriosos ritmos de los rayos del foco amarillo colgando del cielo y podremos decir... ESTO ES ROCK AND ROLL.

jueves, 29 de marzo de 2012

¡Y esque todo se muere!


¿Dónde quedan los días en que te pones los cascos y sales a la calle a compartir una sonrisa con el mundo? ¿Y las tardes tirado en el sofá escuchando los acompasados ritmos de dos respiraciones como si fueran batería y platillo?
Perdidas están las tardes martilleantes de risas y sonrisas, de charlas y charlas sin sentido con buen sabor de boca. Silencios reconfortantes rotos por un insulto o algún gesto soez que estalla en la habitación como si de la nit del foc se tratara.
Como un rasgante solo de guitarra desafinada se avecina, casi imparable, un cambio de aires.