Shaggy's Room

Shaggy's Room

sábado, 29 de diciembre de 2012

Por la boca vive el pez, por sus labios muero yo


Allí estaba ella, con esa sutil sonrisa cuando sabe que la miro, con sus sonrojadas mejillas por el frío.

La veo y no puedo dejar de mirarla, no la veo y no puedo dejar de pensar en ella. Y es que me recorre un escalofrío cuando veo sus labios, tan suaves, tan picantes, tan hermosos… Y sus ojos infinitos que cuando me mira, me transportan a un mundo perfecto. ¿Por qué no hablar de sus pómulos? Tienen la forma perfecta de mis para acariciarlos.

En esta ocasión llevaba puesto aquel vestido lila, era semitransparente y muy, muy sensual, sería un pecado no mirarla, no desearla. Ver como pliegue a pliegue el vestido dibuja una curva en sus caderas ¡y me gritan que la agarre de la cintura! Ese tono púrpura resaltando con fiereza su piercing…

¿Qué daría yo por besar ese piercing y accidentalmente rozar sus labios? 

jueves, 13 de septiembre de 2012

¿Qué hable de ella un poco?

Es que es inconfesable.

Es una sensación malamente adictiva, como sonríe cuando nadie la mira. ¿Como mantiene siempre esos labios lejos de la gravedad? No puedo ni pensar que sería de mi vida si nunca hubiese rozado su suave piel, es la mejor textura que podría imaginar, es suave como el terciopelo y fuerte como el cuero, pero muy delicada como la seda... ¿Y sus manos? ¿Quien se fija en las manos de una chica? Nadie ¿Por qué he tenido yo que fijarme en ellas? Ese sensual movimiento que hace cuando las mueve me pone malo... ¡Y solo son las manos! 
Y es que si la he visto 5 días en mi vida, puedo decirte de que color llevaba las uñas cada uno de ellos, podría incluso decirte si estaban recien pintadas o no.

Y es que las cosas importantes nunca las podemos controlar! Como no se puede controlar la sonrisa que me sale cuando la veo, ni se pueden disimular las miradas que no paran de lloverle desde mis ojos... Como no puedo controlar lo que siento por ella...

miércoles, 18 de julio de 2012

Recuerdos con fecha de caducidad


No puedo perder lo que no tuve, ni echar de menos lo que no eché de más, no puedo volar si me cortaron las alas. Y es que hay cosas que no se pueden… Como no se puede olvidar el sonido de su sonrisa, como no se puede olvidar el olor de su pelo, como es imposible no recordar el color de sus ojos, o el sabor de sus labios. Como no puedes quedar impasible a su voz, ni resistirte a sonreírle aunque sea el peor día de tu vida. No se puede tener lo perfecto, porque lo perfecto es abrazarte cada noche antes de dormir, y besarte la frente justo antes de que suene el despertador.


Una vida es muy poco para disfrutar del amor, por eso el amor es siempre mejor en compañía, para compartir tu vida y la mía.

jueves, 5 de julio de 2012

La sala de la biblioteca


Solo 3 metros nos separaban, 3 metros que en una hora y media llenamos de miradas. Sobre mi mesa solo estaba mi ordenador y las gafas de sol, sobre la suya su brazo apoyado sujetando su cabeza con firmeza y terminando en sus uñas de un azul celeste. Su dorado pelo estaba recogido en una coleta alta. El flequillo se descolgaba en mechones por su mejilla izquierda.  Su nariz tan llamativa y disimulada al mismo tiempo podía oler mis pensamientos.

Sus grandes ojos claros fijos en sus cosas se alzaban como estrellas en la noche para dejar la mirada perdida en mis ojos. Sus labios de un color carne más oscuro que el resto de ella me incitaban a salivar por momentos. Su blusa blanca dejaba entrever la cantidad de lunares que iban a ser mi destino por el resto del día. En sus manos, en sus brazos, su costado estaba repletito de pequeños destinos en los que me gustaría pasar el caluroso verano. Su sinuosa clavícula era la pieza del puzzle que encajaba con mi mejilla mientras la besara en el cuello.

De pronto se alzó y cogió sus cosas, como si de un destello se tratase atravesó las dos mesas que nos separaban y pude saborear su perfume, dulce sabor que ponía final a este fugaz encuentro, como una tarta que pone punto y final a una fiesta.

viernes, 29 de junio de 2012

LO QUE DENTRO LLEGA, NO SE OLVIDA


Era verano, no sé qué día, ni que mes, ni que año, pero eso daba igual. Estaba tumbado en el césped a la sombra de un gigantesco árbol cuando la brisa veraniega me trajo su perfume hasta mí. Me incorporé y la vi, iba descalza con un bonito vestido beis que resaltaba su alucinante pelo. Fue avanzando lentamente con una sonrisa hasta llegar donde me encontraba. Clavó las rodillas en el suelo y me beso. Se había puesto morena desde la última vez pero aun así su piel era tan suave como la recordaba, sus delicadas manos tan sutiles como un guiño entre la multitud. Su cuello tan esbelto como ella misma y sus labios… volvieron a confundir mis sentidos una vez más.

Su perfume ahora acariciaba mis oídos, su piel era como las melodías tocadas con el filo de una copa de cristal húmedo. Mis ojos saboreaban sus labios mientras que mi boca se deslizaba por el beis de su vestido.  Hice el gesto más estúpido que jamás había hecho, cogí una flor que tenía a mi derecha y se la coloque en el pelo. Las yemas de sus dedos rozaron mis labios antes de besarme de nuevo y fundirnos bajo la secreta mirada de los árboles.

No puedo recordar más allá de las caricias de aquel día, de sus sonrisas y mis calores, de las lágrimas de alegría, de sus besos, de mi deseo porque nunca sucumbiera ese momento al olvido…

miércoles, 27 de junio de 2012

Es tormenta de verano


30º en la calle, 20º en mi habitación ella entra por la puerta y allí me encuentro yo. Llevaba ropa mía, se  mordía el labio inferior. Se acercó, y se acercó un poco más y me besó, dulce preámbulo antes de la actuación.

Hacía mucho calor, sus frías manos en mi cuello eran una bendición. Sus labios en los míos me llevaron a un rincón, caímos en la cama en unos segundos y el primer acto hizo su aparición.

El uno sobre el otro la temperatura subió 30º en la calle y en mi habitación. Empezaba a hacer calor y ella lo notó, se quitó mi camiseta y la ropa voló. Su piel pegada a la mía y el termómetro subió. Caricias, besos, mordiscos, fin del segundo acto de esta actuación.

Beso tras besó mi corazón se encendió y llego el momento de dejar a la pasión. Yo en su interior le rocé el corazón y con un gemido la casa se estremeció, las paredes temblaron y los cimientos se agrietaron, todo esto pasó en un suspiró de sueños por mi habitación. Fue una pena, un triste final, que nos dejó a los dos con ganas de más.

Un futuro 24-X-2020


Yo no era el más guapo de todos, ni el más cachas, ni siquiera el más listo, pero si el más afortunado. Porque no serían unos ojos azules los que mirasen sus verdes ojos, sino marrones. No serían unos brazos musculosos los que la arropasen por la noche, sino unos que nunca la desarroparían. No iba a escuchar las cosas más inteligentes del mundo, pero si las estupideces que le sacasen una sonrisa.

Porque ella no es perfecta, no como en mis sueños, con su larga melena dorada y su sutil perfume a primavera, ella es mejor que en mis sueños. Tiene un pelo oscuro como la noche y unos ojos verdes que me transportan sin saber a dónde. Una sonrisa brillante apoyada sobre su firme pero curvada barbilla. Pero lo mejor de todo no era su dulce voz, ni que cada vez que tenía que marcharse, su perfume se quedara conmigo y ella oliera a mí, sino sentir por un segundo que sus manos me acarician el corazón con un solo roce en mi pecho. Que cada vez que me sonríe inclinando la cabeza, un escalofrío eriza mi piel.

Cada vez que le pregunto que por qué me eligió a mí, ella con una sonrisa exclama: “Yo no te elegí, fuiste elegido por…” y seguidamente se lleva mi mano al pecho y nos fundimos en el beso más tonto que jamás inventamos.