30º en la calle, 20º en mi habitación ella entra por la
puerta y allí me encuentro yo. Llevaba ropa mía, se mordía el labio inferior. Se acercó, y se
acercó un poco más y me besó, dulce preámbulo antes de la actuación.
Hacía mucho calor, sus frías manos en mi cuello eran una
bendición. Sus labios en los míos me llevaron a un rincón, caímos en la cama en
unos segundos y el primer acto hizo su aparición.
El uno sobre el otro la temperatura subió 30º en la calle y en
mi habitación. Empezaba a hacer calor y ella lo notó, se quitó mi camiseta y la
ropa voló. Su piel pegada a la mía y el termómetro subió. Caricias, besos, mordiscos,
fin del segundo acto de esta actuación.
Beso tras besó mi corazón se encendió y llego el momento de
dejar a la pasión. Yo en su interior le rocé el corazón y con un gemido la casa
se estremeció, las paredes temblaron y los cimientos se agrietaron, todo esto
pasó en un suspiró de sueños por mi habitación. Fue una pena, un triste final, que
nos dejó a los dos con ganas de más.

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